Otro modo de ver, otro modo de vivir. Invitación a la no-dualidad.

Otro modo de ver - PORTADA

“Los hombres…, admirando todo lo que es menos que ellos, execrando todo lo que es más que ellos. Todo lo digno de amor y de adoración” (Michel Henry).

“Si las puertas de la percepción se depurasen, todo aparecería ante nosotros como realmente es: infinito. Pues el ser humano se ha encerrado en sí mismo hasta ver todas las cosas a través de las estrechas rendijas de su caverna” (William Blake).

“Si entiendes, las cosas son tal como son. Si no entiendes, las cosas son tal como son” (Proverbio zen).

“Cuando la mente está perfectamente clara, lo que es es lo que queremos” (Byron Katie).

“A ser juez de las cosas, voy prefiriendo ser su amante” (José Ortega y Gasset).

“¡Ser uno con todo: esta es la vida de los dioses y el cielo de los hombres! Ser uno con todo lo que vive, fundirse en un feliz olvido de sí mismo, en el todo de la naturaleza: este es el vértice del pensamiento y de la felicidad, esta es la santa cumbre del monte, la sede de la eterna quietud” (Friedrich Hölderlin).

No-dualidad es Amor.

…………..

A Ana Mª de las Heras y Nacho Marín, con tanto cariño como gratitud.

A Javier Martínez, con admiración y aprecio.
A quienes, de tantas maneras, posibilitan y favorecen “otro modo” de ver y de vivir.

……………

Los derechos de autor de este libro se destinan a la Empresa de Inserción Socio-laboral “Le damos la vuelta, s.l.”, en Zaragoza:
www.ledamoslavuelta.com

 

         Gran parte de la filosofía occidental y, en consecuencia, la ciencia y aun la misma teología, han identificado el conocer con el pensar, conduciendo a un reduccionismo estrecho y nihilista.

         Una de las mayores revoluciones de nuestro momento cultural –avalada también por los descubrimientos más recientes de la física cuántica y de las neurociencias- consiste, precisamente, en la toma de conciencia de otro modelo de conocer, infinitamente más rico y ajustado a lo real.

         El primero es el modelo mental, dualista, que conduce a un conocimiento por análisis y reflexión. El segundo es el modelo no-dual, se asienta en la consciencia o atención no mediada por la mente y conduce a un conocimiento por identidad.

         Ambos son complementarios: el primero se mueve eficazmente en el mundo de los objetos; el segundo, en el de la realidad no objetivable. De ahí que las cuestiones más decisivas -¿qué es la vida?, ¿qué es la verdad?, ¿quién es Dios?, ¿quién soy yo?…- solo puedan ser respondidas adecuadamente desde este segundo modo de conocer.

         El tránsito de uno al otro requiere ejercitarse en pasar del pensamiento a la atención, porque solo acallando la mente es posible “ver” en profundidad, favoreciendo así la vivencia honda, plena y gozosa de lo que somos. Necesitamos urgentemente otro modo de ver para poder vivir de otro modo.

 

Editorial DESCLÉE DE BROUWER

 

ÍNDICE

Introducción

1. No-dualidad: belleza del conocer y sabiduría del vivir
Modelos de cognición. Conocimiento mental y conocimiento por identidad
Un giro copernicano en el modo de conocer
Un paréntesis explicativo: monismo materialista, dualismo religioso y no-dualidad
La realidad aparente y la realidad última. La perspectiva cuántica
Belleza y elegancia del modelo no-dual
Sabiduría de vida (para la vida): conocer es ser transformado

 

2. ¿Quién soy yo? No-dualidad e identidad
La pregunta esencial
Paradigmas, niveles de consciencia, modelos de cognición
¿Quién soy yo?

 

3. No-dualidad y relaciones interpersonales
Yo, tú, él, nosotros
Nacimiento, absolutización, integración y trascendencia del yo
Células de un único organismo

 

4. No-dualidad y sentido de la vida. Sortear las trampas, experimentar la plenitud
La necesidad humana de sentido
¿Dónde buscamos el sentido de la vida? La trampa del modelo mental
Somos plenitud de sentido
Prácticas que favorecen vivir con sentido
Experiencia teísta, espiritualidad y sentido de la vida

 

5. No-dualidad, crisis de valores y vida en plenitud. La felicidad desde una perspectiva transpersonal
Crisis de valores
Plenitud de vida
Ser felices: el anhelo universal
Caminos que lo impiden. El ego y la felicidad
Desde la respuesta adecuada a la pregunta ¿quién soy?
Para concluir: ¿Hay algo que “hacer”?

 

6. No-dualidad y compromiso. La propuesta de Jesús de Nazaret
Espiritualidad y compromiso
El hombre Jesús de Nazaret: rasgos de su personalidad
El camino de Jesús: “Ve y haz tú lo mismo”
Sabiduría y compasión, mística y compromiso
Conclusión: compromiso y no-dualidad
Práctica para conectar con lo que realmente somos

 

7. Silencio y no-dualidad. El No-lugar de los mil nombres
Identificación con la mente, falsa identidad
Silencio de la mente, silencio del ego
Silencio místico e Identidad no-dual
Práctica: la mente “no sé”
Para acceder al Silencio

 

8. Afrontar el dolor y la muerte desde la no-dualidad
El dolor y la muerte, desde el modelo mental
El dolor y la muerte, desde el modelo no-dual
Morir antes de morir

 

9. No-dualidad y despliegue histórico. La vida como representación
¿Libres?
Un inciso necesario: la aportación de la neurociencia
Una orquesta sin director
¿Consecuencias éticas? Un doble nivel

 

Conclusión: La elegancia de la no-dualidad

 

Bibliografía

 

INTRODUCCIÓN

“Vende tu astucia y compra asombro” (Rumi).

“En cuanto te quitas de en medio, Eso aparece” (Rafael Redondo).

“Cuando deja de haber un «yo», concluye toda búsqueda espiritual” (David Loy).

“Todo te revelará su secreto si lo amas suficientemente” (George Carver).

«Simplemente abandona lo que no es tuyo, y encuentra lo que nunca perdiste: tu propio ser» (Nisargadatta).

 

 

Estoy profundamente convencido de que el paso de la perspectiva dual a la no-dual encierra tesoros de sabiduría, riqueza y humanidad. Soy consciente también de que no resulta fácil internarse en este territorio a quien no está familiarizado con él o a quien no ha vivido alguna experiencia consciente de no-dualidad. Aunque, paradójicamente, tampoco es extraño que, al oír hablar de ello, se despierten en muchas personas “ecos” antes ignorados, “resonancias” intuitivas a través de las cuales se expresa el “maestro interior” de cada cual.
Las personas que se acercan a esta “nueva” perspectiva suelen encontrar una doble dificultad: por un lado, como ocurre cuando se accede a un idioma desconocido, todo resulta extraño, una especie de jeroglífico incoherente; por otro, no poseemos –todavía- herramientas conceptuales para poder expresar adecuadamente los fenómenos no-duales, ya que nuestra mente, hoy por hoy, es de naturaleza dual.
Sin embargo, considero que la apertura a la perspectiva no-dual es imprescindible e incluso urgente para:

  • superar las trampas del modelo mental y los límites inherentes a la razón;
  • trascender el dualismo que existe solo en nuestra mente, no en la realidad;
  • acceder al núcleo mismo de nuestra dimensión más profunda, aquella a la que nos referimos al hablar de “interioridad” o “espiritualidad”,
  • sortear la pobreza reiterativa de discursos filosóficos y teológicos, apoyados en una erudición abstracta, con frecuencia enredados en pseudoproblemas y atrapados en sus propios planteamientos, cada vez más desconectados de la sensibilidad emergente y alejados de la genuina sabiduría;
  • favorecer una vivencia plena y honda de lo que somos en profundidad, a través de un acceso directo, no-mediado y autoevidente, a nuestra verdad más profunda;
  • utilizar la mente como una herramienta a nuestro servicio, en lugar de identificarnos con ella y caer en reduccionismos de todo tipo (científico, filosófico, teológico, religioso, político…);
  • encontrarnos en el “territorio” común y compartido –la verdad de lo que somos-, en vez de encerrarnos en la jaula de los “mapas” particulares –y con frecuencia exclusivos y excluyentes- que nuestra mente ha fabricado y continúa fabricando.

Leer INTRODUCCIÓN completa

El gozo de ser persona

EL GOZO DE SER PERSONA
Plenitud humana, transparencia de DiosEl gozo de ser persona

Editorial Narcea

 Para vivir la experiencia gozosa de Dios necesitamos superar formas culturales y lenguajes arcaicos y ahondar en el encuentro con nosotros mismos para acceder a la Presencia que nos habita.

 ÍNDICE

Introducción

1 La persona en pie
Una triple relación:
La relación conmigo mismo
La relación con los otros
La relación con Dios
Crecer en lucidez
Crecer en solidez
El camino de la autonomía
La tarea de ser persona: la fidelidad a sí mismo
Conciencia, responsabilidad, culpabilidad
Vivirse desde dentro
Jesús, el hombre en pie
Para vivirnos en pie

2 Con talante
El “talante” de la vida…
De la vida… hasta su fondo último
Un talante lúcido
Actitudes constructivas
La fe da talante
El talante de Jesús
Para vivir el talante de Jesús

3 Mirar con el corazón
La mirada
Ver y mirar
La mirada creyente de la realidad
La mirada contemplativa
Dificultad de mantener una mirada contemplativa
Cómo me miro
Para aprender a mirar
La mirada de Jesús
Dios mira con el corazón
Dejarnos mirar por Dios

4 Dejarse afectar
Ponerse en la piel del otro
Una persona sólida y amorosa
Trabajo sobre sí y sabiduría del evangelio
Acercarse a sí mismo, para poder acoger
¿Qué es lo que podemos estimar en nosotros mismos?
El ser humano es un ser “habitado”
Acoger a los otros
Sin amor, no hay conocimiento de Dios
Jesús, el hombre que “de dejó afectar”
Un Dios a quien afecta nuestra realidad

5 La alegría de creer
Creer, respuesta admirada y agradecida
Mirados por Dios
De una imagen ambigua de Dios al Dios Padre de Jesús
Este es el Dios que nos mira
Vivir humanamente es responder
La alegría de creer
Jesús, profeta de la alegría
La alegría de Dios
Cuando la religión se pervierte.

6 Hacer de la vida una bendición
La dificultad de bendecir
Para salir de la trampa
Qué es bendecir
Para aprender a bendecir
Jesús, amor de bendición
Dios, el que bendice
Vivir bendiciendo es transparentar a Dios

Conclusión

Sabiduría para despertar

SABIDURÍA PARA DESPERTAR
UNA LECTURA TRANSPERSONAL DEL EVANGELIO DE MARCOS

Sabiduría para despertar

El evangelio encierra un tesoro de sabiduría que, con frecuencia, ha quedado oculta tras una lectura literalista del mismo. Ese tipo de lectura hacía que el relato evangélico apareciera como un compendio de moral o como un mero conjunto de “anécdotas” sobre la vida de Jesús.

¿Cómo descubrir aquella sabiduría? ¿Nos afecta en algo? ¿Aporta luz y sentido a nuestro vivir cotidiano?
El autor nos ofrece una “clave” de lectura -“traduciendo” el evangelio a nuestro “idioma cultural”-, lo cual nos permite comprender en profundidad su mensaje y percibirlo como un medio poderoso que facilita y sostiene el despertar a nuestra verdadera identidad.
En esta nueva “traducción” –y cada cultura tiene que hacer la suya-, no sólo no se pierde nada valioso, sino que todo –empezando por la propia figura de Jesús- aparece enriquecido y cargado de frescor, aportando luz, sentido, liberación, dicha, plenitud, haciendo verdad las palabras del propio Maestro: “He venido para que tengáis vida, y vida en abundancia”.
Paralelamente, al hilo del comentario del relato evangélico, se nos ofrecen unas “aportaciones transversales”, en las que, desde la teología, la espiritualidad y la psicología, se abordan y actualizan algunos de los temas suscitados en la lectura del texto.

ÍNDICE

ÍNDICE DE CAPÍTULOS

Prólogo, de Mónica CAVALLÉ

Introducción

Capítulo 1
Capítulo 2
Capítulo 3
Capítulo 4
Capítulo 5
Capítulo 6
Capítulo 7
Capítulo 8
Capítulo 9
Capítulo 10
Capítulo 11
Capítulo 12
Capítulo 13
Capítulo 14
Capítulo 15
Capítulo 16

ÍNDICE DE APORTACIONES TRANSVERSALES

Vivir en Dios, vivir en la Presencia
Tentaciones y ego
El Reino de Dios
Demonios y exorcismos
Los milagros en el evangelio
Una “traducción” del evangelio que quiere ser fiel
El “secreto mesiánico”
En torno al sacramento del perdón
Las parábolas en acción
Las bodas del esposo, según el cuarto evangelio
La mejor religión
Jesús, la novedad que desconcierta
Jesús, contador de parábolas
Jesús liberador
El camino espiritual: desapropiación del yo, experiencia del Misterio que somos
Estrés y descanso, ego y Presencia
¿Quiénes somos? El proceso de evolución de la conciencia
“Siempre ha sido así”
Una creación sin “pecado original”
En torno a la cruz y a la salvación
Espiritualidad trans-religiosa y la experiencia mística de un ateo
Oración contemplativa
Verdad, creencia e intolerancia
Los enfrentamientos que nacen del yo
Seguir a Jesús por el camino, hoy
Más allá del templo y de la religión
De la intolerancia religiosa a la creación de concordia
Lo que realmente somos (Un texto de Ken Wilber)
Los disfraces del ego
Vigilancia para mantenerse en la Presencia
Jesús y las mujeres
La eucaristía
Acogida de sí y compasión: Diálogo interno y práctica meditativa
La muerte de Jesús en la cruz: diferentes lecturas
Para concluir: El evangelio, llamada a despertar

ANEXO: Una mirada transpersonal

Recuperar a Jesús

Las condiciones para “recuperar” a Jesús parecen ser, como mínimo, dos: trascender la estrechez de nuestro modo mental de conocer (modelo dual) y, con ello, la rigidez religiosa en la que nos encontramos demasiado a menudo. Tal planteamiento no es un capricho postmoderno, sino un imperativo que viene dado por un nuevo modo de conocer, gracias a la evolución de la consciencia, por impulso del Espíritu, del que todo nace y en quien todo es.

Desde el nuevo modelo no-dual –que se corresponde con el estadio transpersonal y que está emergiendo con fuerza en todos los ámbitos del saber-, se deja de percibir a Jesús como un ser separado –objeto de culto-, para reconocerlo como expresión admirable de lo que somos. Se descubren claves nuevas para comprender su humanidad más honda y su espiritualidad más genuina. Y se “recupera” definitivamente porque, al encontrarlo desde estas otras claves, nos reencontramos a nosotros mismos, como en un espejo en el que nos reconocemos, sin separaciones y sin costuras, en un abrazo integral en el que nadie ni nada queda excluido.

Así también, Jesús pasa de ser contemplado y admirado, a ser experimentado y vivido.

 Recuperar a Jesús

ÍNDICE

Introducción

1. El hombre Jesús. Rasgos de su personalidad
1.1 Un hombre extraño y coherente
1.2 Un hombre pobre y al lado de los pobres
1.3 Un hombre contagiosamente libre
1.4 Un hombre crítico de la religión
1.5 Un hombre de paz en medio del conflicto
1.6 Un hombre fraternal y compasivo
1.7 Un hombre cuyo secreto se llama “Abba”

2. Las Bienaventuranzas. Mensaje de sabiduría y llamada a despertar
De entrada, una proclamación insólita de felicidad
La manipulación del mensaje
Claves de lectura
Felices…
Felices, en una realidad de dolor
El mensaje original y el que ha llegado a nosotros
En contraste con los valores del “mundo”

1ª. “Felices los que eligen ser pobres, porque ésos tienen a Dios por rey”
2ª. “Felices los que lloran, porque ésos van a recibir consuelo”
3ª. “Felices los manos (los humildes, los no violentos), porque ésos van a heredar la tierra”
4ª. “Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque ésos van a ser saciados”
5ª. “Felices los que prestan ayuda (los misericordiosos, los compasivos), porque ésos van a recibir ayuda”
6ª. “Felices los que trabajan por la paz, porque a ésos los va a llamar Dios hijos suyos”
7ª. “Felices los limpios de corazón, porque ésos van a ver a Dios”
8ª. “Felices los perseguidos por causa de la justicia, porque ésos tienen a Dios por rey”

3. Creer en Cristo, en clave transpersonal
Necesidad de un nuevo planteamiento
De dónde venimos
Un salto cualitativo
Cuando la palabra “Dios” confunde
Repercusiones a la hora de hablar de Jesús
El giro decisivo: más allá del modelo dualista (cartesiano) de cognición
Signos de la conciencia transpersonal en Jesús. La divinidad de Jesús en una nueva clave
“Ha resucitado”: la experiencia que dio origen al cristianismo
A modo de síntesis
Nuestra “relación” con Jesús
Leer el evangelio en clave transpersonal: Juan 15,1-8

Y al terminar, Jesús de Nazaret

Anexo: Ayuda para una “traducción” a lo transpersonal

La botella en el océano

LA BOTELLA EN EL OCÉANO

De la intolerancia religiosa a la liberación espiritual

      Debido al momento histórico en el que surgen, las religiones aparecen marcadas por fuertes insistencias mentales (primacía de los conceptos y de las creencias, con sus secuelas de dogmatismo y absolutismo) y mítico-egoicas (etnocentrismo, pretensión de ser la única verdadera, enfrentamientos, proselitismo, intolerancia…). Fueron vehículos transportadores de la espiritualidad, pero la terminaron ahogando.


Por otro lado, la “cultura moderna”, como revancha frente al absolutismo religioso, y seducida por el señuelo de una razón endiosada, ha promovido un reduccionismo chato, absolutamente empobrecedor de lo humano.

Más allá de la religión y más allá de lo “culturalmente correcto”, la espiritualidad -reconocimiento de la dimensión profunda de lo real- es el camino y la vivencia de la plenitud, de la sabiduría y de la compasión. Ello implica favorecer el paso de la “religiosidad excluyente” a la “espiritualidad inclusiva”.

Porque, mientras la religión enseña doctrinas a las que asentir, la espiritualidad señala instrucciones para poder experimentar el Misterio que somos. La primera ofrece “mapas”; la segunda invita a entrar y recorrer directamente el “Territorio”.

 

La botella en el océano

ÍNDICE

Introducción

1. La intolerancia religiosa
La intolerancia que nos acecha: Necesidad de seguridad y descalificación del otro
Intolerancia y religión. Aproximación inicial
¿Cómo funciona la intolerancia religiosa?
Un triple efecto boomerang
Un caso paradigmático: Jesús, víctima de la intolerancia religiosa
Pero, ¿de dónde nace? Raíces de la intolerancia religiosa. Cuatro perspectivas

2. Para salir de la intolerancia. Un trabajo en cuatro direcciones
Nivel psicológico
Nivel “cultural”
Nivel religioso
Nivel espiritual

3. Más allá del teísmo y del prejuicio materialista
Teísmo, religión, espiritualidad
Teísmo e intolerancia religiosa: la fe como creencia en un dios separado
La crisis del teísmo: un triple cuestionamiento
Ni absolutismo ni relativismo. Superar la “ansiedad cartesiana” para crecer en tolerancia y humanidad (espiritualidad)
Resistencias modernas a la espiritualidad

4. Espiritualidad como liberación y plenitud
La dinámica interna de la creencia
Qué es la espiritualidad
La cuestión del yo
La espiritualidad y el yo: el camino de la ab-negación
El camino del silenciamiento: modos de trascender el yo
Trascender el modelo cartesiano: del enfrentamiento a la integración
Ver la realidad desde el horizonte espiritual

Conclusión. La botella en el océano, o la evolución de la conciencia
Religión y espiritualidad
¿Por qué estamos donde estamos? La evolución de la conciencia

¿Qué Dios y qué salvación?

Cuando creíamos conocer las respuestas, nos cambian la pregunta. Es lo que ocurre en toda mutación cultural importante, como la que nos toca vivir. Inmersos en una transformación religiosa sin precedentes, constatamos a diario que mucho de lo recibido ya no nos sirve, pero nos cuesta percibir hacia dónde vamos. Los síntomas del cambio resultan cada vez más notorios, pero necesitamos ahondar en las claves que nos permitan comprenderlo en profundidad.

 

¿Cómo explicar el fenómeno paradójico de la creciente búsqueda espiritual y el imparable declive de la religión institucional? Sin negar el influjo de la secularización y de la (post)modernidad, el autor plantea una hipótesis de más hondo calado: estamos ante un cambio de época, caracterizado por una transformación de la conciencia. Ese paso de una conciencia mental-egoica a otra transpersonal revoluciona, no sólo nuestras respuestas habituales a las preguntas de siempre, sino las mismas preguntas. ¿En qué consiste exactamente ese “cambio de conciencia”? ¿Cómo se plantea en él la pregunta sobre Dios y la salvación? ¿Cuál será el lugar y el papel de las religiones en esta nueva situación? ¿Qué significa y qué sentido tiene una espiritualidad post-religiosa? Sólo avanzando en la respuesta a estas cuestiones, podremos salir al paso y dar cauce a la búsqueda espiritual de nuestros contemporáneos.

Qué Dios y qué salvación

Salvación… Una palabra venerable, que remitía a un contenido considerado evidente, ha llegado a ser para nosotros confusa, sin significado coherente en nuestro marco conceptual.

         ¿Qué es la salvación? El esquema clásico proclamaba: Hemos sido salvados por la cruz de Nuestro Señor Jesucristo, que con su sangre ha expiado nuestro pecado, nos ha rescatado del demonio y nos ha abierto las puertas del cielo. Se hablaba de sacrificio, expiación, rescate, redención… Pero, si somos realistas, convendremos en que todo ese lenguaje hoy ha quedado vacío de significado. Porque nuestros contemporáneos no pueden entender la salvación como algo mágico que se realizara desde el exterior y que librara a nuestro yo de una pena o de un castigo. Más aún: ya empezamos a ver que la salvación no consiste en librar al yo, sino en liberarnos del yo, una distinción tan sutil como fundamental.

         Pero, ¿cómo surgió aquel esquema?,  ¿por qué se formuló de aquella manera?, ¿por qué hoy no es significativo? Y más: ¿Cómo hablar hoy de “salvación”? ¿Por qué? Muchas preguntas, que requieren atención honesta y clarificación lúcida.

         Dios… Una palabra más venerable todavía, con la que nuestros antepasados quisieron nombrar el Núcleo mismo de lo Real, la plenitud y luminosidad del Misterio de la existencia. Pero una palabra, también, que ha llegado hasta nosotros desgastada, manipulada y, en muchos casos, vacía. Hoy somos cada vez más conscientes de que el término “Dios” no puede referirse a un Ser separado e intervencionista, objeto de una creencia. Porque tanto el dios en el que se cree como el dios que se niega son ídolos o, con más precisión, conceptos. Por eso, es necesario ir más allá de la creencia y de la increencia –más allá de las imágenes míticas- para descubrir y vivir el Misterio luminoso y pleno de Lo Que Es.

         Por todo ello, ¿cómo hablar hoy de “salvación” y de “Dios”? Para hacer luz, es imprescindible empezar por clarificar “aquello” que hace que hablemos de un modo u otro, “aquello” desde donde hablamos: la conciencia, en su despliegue evolutivo a lo largo de la historia. Aquí se halla la clave que ilumina nuestra comprensión.

         Ésas son, pues, las tres cuestiones que se abordan en este libro: Conciencia, Dios, Salvación. Al expandirse la conciencia, todo es visto de modo diferente…, porque se ha modificado el que ve; todo se percibe de otra manera, porque ha cambiado el perceptor.

         El cambio es grande y puede asustar inicialmente a quienes provienen de la formación anterior. Por ello, para acercarnos a comprenderlo, es bueno tener en cuenta tres elementos. El primero es el reconocimiento de que si religiosamente estamos donde estamos, esto no se debe a que seamos peores que nuestros antepasados, o que estemos más cerrados que ellos al Espíritu, sino, sencillamente, al hecho de que se ha modificado la conciencia. Es la evolución de la conciencia la que nos ha traído hasta aquí. Y fue también el nivel de conciencia característico de hace dos mil años el que hizo que las cosas se expresaran como se expresaron. Esto nos hace percibir que el cambio operado es, no sólo comprensible, sino inevitable.

         El segundo elemento llama a la esperanza. En todo este proceso, nada valioso se pierde. De una percepción mítica, racional y egoica –en la que Dios y la salvación se veían como el Dios y la salvación del “yo”-, la conciencia nos va adentrando en la dimensión no-dual, en la que Dios y la salvación son “modos” de nombrar la Plenitud autoluminosa que Es/Somos y que se manifiesta, sin costuras, en cuanto trascendemos el pensamiento y venimos al Presente. Desde nuestra nueva percepción, fruto de la evolución y transformación de la conciencia, todo aparece unificado y nos resulta coherente. Comprendemos el cambio y nos sentimos dinamizados para vivir más plenamente.

         Finalmente, es importante leer el texto desde la propia experiencia y no tanto –ni exclusivamente- desde las referencias cognitivas heredadas. Más que en las ideas, que –siempre relativas, deudoras de un determinado nivel de conciencia y de un contexto sociocultural determinado- conducen al exclusivismo y la descalificación de lo diferente, será en la experiencia donde podamos encontrarnos respetuosamente y crecer hacia la Unidad.

 

ÍNDICE

Introducción

1. La evolución de la conciencia: estadios y paradigmas
Pre-supuestos, paradigmas y búsqueda de la verdad
Estadios o niveles de conciencia
El horizonte transpersonal
Un “salto” de conciencia
Pre-modernidad, Modernidad, Postmodernidad
Postmodernidad, Nueva Era y Conciencia transpersonal

2. ¿Qué Dios?
Ante un cambio epocal
La “trampa” de la religión
Y “Dios” también ha evolucionado
Decir “Dios” en paradigmas diferentes
Espiritualidad: entre la deformación y la represión
Repercusiones en la expresión y vivencia de la fe

3. ¿Qué salvación?
¿Dónde estamos? Aclaraciones y presupuestos
Verdad, relatividad y relativismo
El modelo clásico de “salvación”
Una perspectiva psicoanalítica
El modelo clásico y el evangelio
Saltan las disonancias
… y las consecuencias
La cruz de Jesús: historia y significado
El cambio de paradigma
¿Qué es, pues, salvarse?

Epílogo. ¿Qué Iglesia y qué creyente?

Anexo. ¿Qué yo? Modalidades de la práctica meditativa
1. Oración profunda-afectiva
2. Observar la mente
3. Observar el yo
4. Práctica interna
5. Práctica externa
6. Observar el cuerpo
7. Abrirse a la Conciencia transpersonal

Bibliografía