EL FIN DEL MUNDO ES AHORA

Comentario al evangelio del domingo 17 de mayo de 2026

Mt 28, 16-20

En aquel tiempo, los Once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Al verlo, ellos se postraron, pero algunos vacilaban. Acercándose a ellos, Jesús les dijo: “Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra. Id y haced discípulos de todos los pueblos bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo”.

EL FIN DEL MUNDO ES AHORA

En el cuarto evangelio, Jesús se refiere a sus discípulos como quienes “están en el mundo, pero no son del mundo”. Dentro de las diferentes acepciones que tiene, en la Biblia, la palabra “mundo”, aquella expresión me parece luminosa, toda una invitación para vivirse en la verdad de lo que somos: estar en el mundo sin ser del mundo.

Para quien vive así, el “fin del mundo” ya ha llegado. De la misma manera que quien se ha desidentificado del yo, ya ha “muerto”, en lo que los sufíes llaman “morir antes de morir”.

Morir antes de morir, vivir el fin del mundo, no tiene ninguna connotación de desinterés ni despreocupación, no tiene nada que ver con el miedo ni la huida. Al contrario, es fuente inédita de libertad y, por tanto, de entrega. Pero no desde cualquier motivación espuria, sino desde la sabiduría.

Es la actitud de quien ha comprendido que nuestra identidad no se agota en la forma -en la personalidad-. Quien se vive así es cauce de vida, sin los bloqueos que interpone constantemente la identificación con el yo. No estar en el mundo significa, desde esta lectura, no vivir reducido al yo. Habitar el fin del mundo significa trascender la identificación con el yo.