Semana 2 de octubre: MÁS ALLÁ DE LAS PALABRAS

sol-y-luna«El fin de una red de pescar es atrapar al pez, y cuando el pez es atrapado, la red es olvidada….

 El fin de las palabras es comunicar ideas. Cuando las ideas son comprendidas, las palabras son olvidadas.

 ¿Dónde puedo encontrar un hombre que haya olvidado las palabras? Con ese hombre quisiera hablar».

Chuang-Tzu.

Semana 25 de septiembre: TRES PRÁCTICAS PARA TERMINAR

cieloCUANDO CAEN LAS CREENCIAS: ¿VACÍO O LIBERACIÓN?

11 (y último). Tres prácticas breves para terminar 

Me parece oportuno terminar este trabajo sobre el “paso” de las creencias (o construcciones mentales) a la certeza de ser proponiendo tres prácticas meditativas, que tienen como objetivo ejercitarnos o adiestrarnos en trascender la mente, para evitar la trampa primera que consiste en identificarnos con ella.

La clave de ese entrenamiento radica en desarrollar la capacidad de tomar distancia y, de ese modo, observar todos los contenidos mentales y/o emocionales que puedan aparecer.  

  • Observar la mente

Observa tus pensamientos y sentimientos, todos los contenidos que aparecen en tu campo de consciencia.

No los pienses, obsérvalos desde la distancia. Como si fueras un foco de luz que ilumina todo, no rechaza nada, pero no puede verse a sí misma.

Y nota la diferencia entre los objetos observados y la consciencia que los observa.

Cae en la cuenta de que tú no eres ningún objeto (ningún contenido) de tu consciencia, sino la consciencia misma.

Nota cómo, al observarlos –al poner consciencia-, los pensamientos se disuelven. Son como “nubes” que aparecen y desaparecen, sin más “sustancia” que la que tu propia creencia les da.

Tú eres Eso que está “más allá” de los pensamientos, lo que  no puede ser pensado. Descansa ahí, en la Presencia consciente.

  • Soltar los pensamientos

Adopta una postura adecuada, lleva la atención a tu cuerpo y a tu respiración.

Y, voluntariamente, suelta todos los pensamientos; simplemente, déjalos caer.

Observa: ¿qué queda cuando “sueltas” (dejas caer) todo eso?

Percíbelo; no quieras pensarlo ni entenderlo (lo convertirías en otro objeto mental más). Simplemente, constátalo. Y saboréalo. Eso que queda es lo que eres, atención desnuda, pura consciencia de ser.

Permanece en esa pura consciencia de ser, solo ser, solo estar.

  • ¿Qué hay “más allá” de los pensamientos?

Cierra los ojos y deja que tu mente divague en la dirección que quiera.

Ahora toma conciencia de lo que estás pensando. El contenido en sí no tiene importancia, basta con que te des cuenta de que existen esos pensamientos. Obsérvalos relajadamente, igual que si estuvieras viendo una película. Deja que vayan pasando por la pantalla de tu mente. Estás mirando tus pensamientos…

Ahora, con calma, pregúntate: ¿qué hay “más allá” de los pensamientos? Te darás cuenta de que la respuesta es simple (cualquier otra respuesta sería solo un pensamiento más): Nada.

Continúa siendo consciente de esa Nada.

Cuando regresen los pensamientos, obsérvalos y luego vuelve a mirar más allá de ellos, detrás de ellos, a la Nada…

(La consciencia pura es “nada”. Para la mente, ni siquiera existe, porque no tiene forma. Y, sin embargo, como siempre han enseñado los sabios y como la práctica permite experimentar, esa Nada es Plenitud: lo único Real, frente al mundo aparente de los objetos).

Semana 25 de septiembre: CANTO AL SER (fragmento)

Camera 360

TE SALUDO, ¡OH SER!

 Te saludo, ¡oh Ser!, que resides en el loto del corazón y cuyas dos alas son la conciencia y su reflexión. Te saludo, ¡oh Ser!, sol que despeja la oscuridad de la ignorancia. Te saludo, ¡oh Ser!, promotor del amor supremo que mantiene todas las cosas del universo.

¡Oh, Ser!, brillas en el sol con luminosidad y pureza, y resplandeces fríamente en la luna. La pesadez de las montañas y la velocidad del viento surgen de ti mismo. Por tu causa la tierra es firme y el espacio vacío. Afortunadamente te he comprendido. Por suerte, ya no hay diferencia entre tú y yo: tú eres yo, yo soy tú. ¡Saludo a mi Ser infinito y sin ego, saludo al Ser sin forma!

¡Te saludo a ti, mi propio Ser, que lo eres todo! El Ser es todo en todo y existe en todas las cosas, como la fragancia existe en las flores y el aceite en la semilla de sésamo. ¡Saludo a mi Ser infinito y sin ego, saludo al Ser sin forma!

         Resides en mí en estado de equilibrio, como la consciencia testigo, sin forma y sin divisiones. Eres el fundamento de la verdad en el que todo reposa. Los mundos están siempre potencialmente presentes en ti y por ti se hacen manifiestos. ¡Tú eres su realidad!

La felicidad y la desgracia se disuelven  cuando tú te aproximas, como la oscuridad se desvanece en presencia de la luz. A pesar de ello, la experiencia de felicidad solo es posible a causa de la luz de la consciencia que emana de ti.

Yo te saludo Ser y te celebro, porque has manifestado este universo sin límites. Te saludo, Ser de la paz suprema. Te saludo, Ser que eres el origen y la meta de estas escrituras y estás más allá de las mismas. Te saludo, Ser que naces y resides en todas las criaturas. Te saludo, Ser no nacido. Te saludo, Ser que permaneces debajo de todo cambio y toda destrucción, inmutable. Te saludo, Ser que eres la existencia y la no existencia. Te saludo, Ser que puedes Ser alcanzado y conquistado.

Vivo para conquistarte. Te saludo ¡oh, Ser! y te celebro. Mientras existes como la realidad pura, ¿dónde está la esclavitud, dónde la desgracia, dónde la fortuna, dónde el nacimiento y la muerte? Permaneceré para siempre en la paz suprema.

(Selección del Canto al Ser, que se encuentra en el Yoga Vâsishtha).

 _____________________________

El Yoga Vashista, se atribuye al sabio (semi legendario) Valmiki, situado entre los s. XI-XIII. Valmiki expone a su discípulo Bharadvâja las conversaciones del sabio Vâsishta con el príncipe Râma. Es la segunda obra más extensa en sánscrito, después del Mahabharata.

Versión castellana (síntesis): Yoga Vasishtha, un compendio. Etnos, 2008. 690 p. El Canto, en las pgs. 245-248)

O también: Valmiki. Yoga Vasishta: El mundo está en el alma. J.J. de Olañeta, 1994. 132 p. (es la traducción de una versión resumida que se publicó en la India en el siglo XIX)

Semana 18 de septiembre: Y SER REALMENTE LIBRES

libertad-4CUANDO CAEN LAS CREENCIAS: ¿VACÍO O LIBERACIÓN?

10. Y ser realmente libres

“La verdad os hará libres”, dijo Jesús de Nazaret. Pero la verdad no es ninguna creencia, como tienden a creer sus seguidores. No nos libera ningún credo, sino el reconocimiento de nuestra propia verdad. Como suele ocurrirnos a los humanos, sus discípulos pensaron que la verdad consistía en la adhesión mental a la persona y al mensaje de su Maestro y redujeron la palabra sabia de Jesús a una creencia más, dentro del panteón de los credos.

         Sin embargo, de la misma manera que ninguna creencia puede encerrar la verdad, tampoco ninguna de ellas puede ofrecer libertad. Esta –que tampoco conoce opuesto- es una con la verdad y, en último término, una con la realidad. Todo es un fluir libre en despliegue incesante.

         Ahora bien, así como la mente tiende a apropiarse de la verdad y la reduce a una creencia, del mismo modo tiende a apropiarse de la libertad para atribuírsela al ser humano individual, haciéndole creer que es él quien lleva el control de los acontecimientos.

         Como resultado de esa apropiación –otra creencia más-, se introduce la confusión y, con ella, el sufrimiento, en forma de tensión, con las secuelas de orgullo y de culpabilidad. Si soy “yo” quien lleva el control, merezco ser reconocido por mis logros o me sentiré culpable de mis errores. En cualquier caso, remaré habitualmente en contra del despliegue armonioso de la misma Vida, manejándome por los “debería” o “no debería” mentales, que nada tienen que ver con la verdad de lo que es.

         No hay ningún “yo” libre –porque el supuesto “yo” es solo una ficción, otra creencia más- y, sin embargo, somos Libertad. Se trata, sencillamente, de no perder la conexión con nuestra Verdad más profunda, donde nos experimentamos uno con lo que es, para verificar que no hay sino Libertad ilimitada.

         José Díez Faixat lo ha expresado con acierto: “La presunta libertad del yo individual es, paradójicamente, su esclavitud, ya que es precisamente la creencia de ser una entidad personal lo que impide reconocer al Sí mismo real, eternamente libre. Nadie que crea ser alguien puede descubrir esa libertad originaria”.

         También aquí son precisamente las creencias las que nos alejan de, sencillamente, reconocernos en la Libertad que somos. Tanto las creencias que sostienen que el “yo” es un sujeto libre como aquellas contrarias que lo niegan. Porque todas ellas nos mantienen en el “nivel aparente”, en el que se da por sentada justamente la existencia de aquel “yo” que es solo un pensamiento más.

         Por eso es necesario soltar todas las creencias, para trascender ese nivel aparente o mental. Al tomar distancia de ese nivel, cesa la identificación con el pensamiento. Y, al mismo tiempo, dejamos de creer los mensajes mentales relativos a la supuesta libertad individual que nos habían confundido y con frecuencia atormentado.

         Reconocer que no existe ningún “yo” libre, no significa negar lo que denominamos “progreso” en el mundo de lo relativo. Todo se seguirá haciendo como antes, pero sin la creencia de que existe un “yo” que lo hace. Porque, en efecto, esto último era solo una interpretación mental, una idea. Por poner un ejemplo, es como cuando nuestros antepasados suponían la existencia de un dios del mar que agitaba las aguas los días de tempestad. Hoy, los océanos continúan embraveciéndose, pero ya no hay nadie detrás enfurecido. Nunca lo hubo.

La sutileza de la manifestación es la apariencia de que todo depende de nosotros. En ese sentido, se trata de una representación magníficamente “armada”. Pero solo es apariencia. No se niega nada de lo que se despliega en el mundo de lo manifiesto; lo que se niega es, simplemente, que exista un hacedor individual que fuera sujeto del mismo.

No hay ningún “yo”. Es la consciencia la que va actuando en todo, a través de todos los medios que operan en ese nivel, tanto orgánicos y neurológicos como “intelectuales”. Y esa consciencia es nuestra identidad última: verlo es Verdad y vivirlo, Libertad. En una no-dualidad exquisita que abraza todo. En ese punto han caído ya todas las creencias, sin excepción.

Semana 18 de septiembre: El SILENCIO (Isaac de Nínive)

caminar-en-la-oscuridadEl silencio te iluminará en Dios

y te librará de las fantasías de la ignorancia.

Te unirá a Dios

y te dará un fruto que la lengua no puede describir.

Al principio tenemos que esforzarnos

para estar en silencio.

Pero después,

desde el seno de nuestro mismo silencio,

nace algo que nos atrae

a un silencio aún más profundo.

Que Dios te dé una experiencia de este “ALGO”

que nace del silencio.

Si lo practicas,

amanecerá en ti

UNA LUZ INDESCRIPTIBLE.

Isaac de Nínive (monje cristiano, Siria, siglo VII).