Semana 5 de agosto: NEUROQUANTOLOGÍA

Referencia en: http://www.mentesana.es/blogs/ibone-olza/neuroquantologia_1481

           La conciencia en el universo es invariante a escala e implica un horizonte de eventos del cerebro humano”. Lo han publicado en la revista Neuroquantology.

         Por lo visto, se trata de aplicar la física cuántica al estudio de las neurociencias para poder comprender cosas que con la física normal resultan incomprensibles. Las funciones extremadamente rápidas del cerebro sugieren que procesa información a través de un mecanismo aún no revelado, y seguramente la física cuántica nos ayude a comprenderlo.

         El profesor Dirk Meijer de la Universidad de Groningen, en Holanda, afirma en el artículo que la conciencia reside en un campo que rodea el cerebro, un campo que “está en otra dimensión” y que, por lo que han observado, se parece bastante a los agujeros negros del espacio exterior.

       Según Meijer, la mente es como un campo que existe alrededor del cerebro; que recoge información del exterior del cerebro y la comunica o refleja al cerebro en un proceso extremadamente rápido, a través de lo que llaman “enredo cuántico”. Este campo puede recoger para nosotros información de cosas tan desconocidas para nuestras conciencias como el campo magnético de la Tierra, la energía oscura y otras fuentes aún más incomprensibles.

        Este campo gravitacional transmitiría esa información de las ondas al tejido cerebral. Es decir, el cerebro y sus neuronas serían, según sus propias palabras, “el instrumental en el procesamiento de la información consciente y subconsciente de alta velocidad“. Para que nos lo podamos imaginar mínimamente lo comparan con “un campo estructurado holográfico”, un “espacio de trabajo mental receptivo”, un “dominio metacognitivo” y el “espacio de memoria global del individuo”.

       Meijer añade que el campo mental no es material: “el espacio de trabajo mental propuesto se considera no material, depende directamente de la fisiología del cerebro, pero no se puede reducir a ella”. Según estos investigadores, la conciencia debe de tener forma toroidal, como si fuera un flujo de información de horizontal y vertical pero también ondular. Esta geometría toroidal me deja pasmada. Por lo visto, son patrones de flujos y ondas que parecen tener formas muy similares siempre: hablemos del universo, de los agujeros negros, de las galaxias, los ciclones, del campo electromagnético del cuerpo humano o de las fascinantes formas geométricas de plantas como el brócoli romanesco. Según ellos en realidad estas formas que se repiten son el reflejo de una conciencia básica universal que se reproduce a todos los niveles como forma elemental.