PAMPLONA / IRUÑA: ENCUENTROS QUINCENALES DE MEDITACIÓN, Curso 2026/27, 9 de septiembre

(En el primer encuentro -día 9 de septiembre- el salón se abrirá a las 18:00 hs. A partir de esa hora, se podrá hacer efectivo el pago de la única aportación anual (20 €). Para agilizar el proceso, se pide llevar el dinero exacto. Muchas gracias).

ARMAR CON ACIERTO NUESTRO PUZLE INTERNO

Y ENTENDER LA MENTE PARA VIVIR SIN SUFRIMIENTO

En el camino hacia la unificación y armonía interior, necesitamos aprender a dialogar con nosotros mismos para entendernos, desplegarnos en lo que somos y liberarnos del sufrimiento inútil. Esto significa armar nuestro puzle interno. ¿Qué piezas nos constituyen?, ¿con qué referencias contamos?, ¿cómo hacer en lo concreto?

A lo largo de todo el curso, trataremos de poner luz en nuestra propia vivencia, haciéndonos conscientes de nuestro mundo interior y practicando un diálogo interno que posibilite vivir la armonía que somos de fondo.

Si el sufrimiento es producto de la mente —no hablo del dolor: distinguir, en nuestra experiencia cotidiana, el dolor del sufrimiento tiene un efecto liberador—, resulta absolutamente fundamental entenderla y aprender a gestionarla de manera adecuada, si queremos vernos libres de aquel.

No necesitas ser mejor de lo que ya eres. Solo necesitas conocerte en profundidad y crecer en habilidad para gestionar y armar todo tu puzle interno. Estos encuentros quieren ser una guía práctica para armarlo con acierto.

Inicio: miércoles, 9 de septiembre, 19:00 hs.

Desarrollo de cada encuentro:

  • Prácticas psico-afectivas, atencionales o meditativas.
  • Charla-coloquio, sobre los temas especificados en este esquema

Fechas de los 18 encuentros:

  • Septiembre: 9 y 23
  • Octubre: 7 y 21
  • Noviembre: 4 y 18
  • Diciembre: 9 y 16
  • Enero: 13 y 27
  • Febrero: 3 y 17
  • Marzo: 3 y 17
  • Abril: 7 y 21
  • Mayo: 5 y 19

Horario: de 19:00 a 21:00 hs. (Se ruega puntualidad).

Lugar: Salón de actos, Colegio Mayor Larraona. Av. Pío XII, 45.

Aportación económica única: 20 €, todo el curso.

No se requiere inscripción: basta presentarse en el local un poco antes de las 19:00 hs.

Se ruega puntualidad: empezamos a las 19:00 hs., con un tiempo de meditación. Si alguien llega tarde, se ruega que espere en la sala de entrada hasta que termine el tiempo de silencio.

Información: Charo Escudero
Correo electrónico: rosarioescudero@gmail.com
Móvil: 616845355

LA TRAMPA DE LA “CENSURA” RELIGIOSA O LOS PELIGROS DE LA “CORRECCIÓN FRATERNA”

Comentario al evangelio del domingo 6 de septiembre de 2026

Mt 18, 15-20

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Si tu hermano peca, repréndelo a solas entre los dos. Si te hace caso, has salvado a tu hermano. Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos. Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un pagano o un publicano. Os aseguro que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo. Os aseguro además que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre del cielo. Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”.

LA TRAMPA DE LA “CENSURA” RELIGIOSA O LOS PELIGROS DE LA “CORRECCIÓN FRATERNA”

Nos hallamos ante un texto que, con toda probabilidad, no tuvo su origen en Jesús, sino en el ordenamiento que fue surgiendo a medida que las primeras comunidades se iban desarrollando.

Y fue en él donde, a lo largo de los siglos, se asentó la práctica de la llamada “corrección fraterna”. Práctica que, más allá de su posible buena intención, derivaba con facilidad en juicio sobre actitudes y comportamientos no aceptados por la persona que la ejercía.

De ese modo —quizás como efecto no deseado—, se fue instalando un clima de juicio —con sus secuelas de culpa, castigo y miedo—, que crecía a la par que el fomento de una actitud paternalista por parte de quienes se creían llamados a velar en todo momento por la “ortodoxia” del grupo.

En el peor de los casos, aquella práctica fue dando lugar a actitudes de vigilancia y censura, típicamente sectarias que, en algunos grupos, se siguen ejerciendo a día de hoy.

Resulta prácticamente imposible que la llamada “corrección fraterna” no se deslice hacia actitudes paternalistas, moralizantes y enjuiciadoras. En su lugar, es preferible practicar la verdad (humildad) —el reconocimiento en mí mismo de aquello que me altera cuando lo veo en la otra persona— y el respeto, que, aun pudiendo preguntar, nunca olvida que tendemos a ver más fácilmente la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio (Mt 7,3).

Es innegable que todo grupo necesita de un marco que regule su funcionamiento. El problema surge cuando ese marco se sitúa por encima de las personas, cayendo en la trampa vigorosamente denunciada por Jesús, cuando proclamaba que “no es el hombre para el sábado, sino el sábado para el hombre” (Mc 2,27).

PAMPLONA / IRUÑA: ENCUENTROS BIMESTRALES, Curso 26/27

(A quienes deséeis inscribiros en este curso, os pido que lo hagáis cuanto antes, para empezar a organizarlo. En unos diez días, os enviaré un correo para que puedan inscribirse, como en cursos anteriores, quienes deseen comer el sábado 19 en el Colegio Mayor).

SALIR DEL CÍRCULO DEL SUFRIMIENTO

CULPA, RESENTIMIENTO, ATAQUE, MIEDO Y LIBERACIÓN.
LA CULPA COMO CLAVE DE LECTURA Y DE TRANSFORMACIÓN

Tras experiencias más o menos traumáticas, en forma de herida emocional o de carencia afectiva, el niño se instala fácilmente en la culpa y, asumiendo la creencia de que no es “como debería ser”, empieza -con frecuencia, sin ser consciente de ello- a percibirse a sí mismo como inadecuado.

Ante esa sensación agudamente dolorosa, el niño puede claudicar y hundirse o puede reprimirla, generando una imagen de aparente invulnerabilidad. Pero, en cualquier caso, sentirá en sí mismo y proyectará en los otros el dolor primero con todas las secuelas que lo acompañan: resentimiento, ataque y miedo. Se ha creado el círculo del sufrimiento.

Para entender este círculo y salir de él, además de hacernos bien conscientes del daño que nos provoca a nosotros mismos y a los demás, lo abordaremos desde dos perspectivas complementarias: la culpa, como clave de lectura, y el modelo sistémico IFS (“Sistemas de familia interna”), como herramienta práctica.

En el origen del círculo, hubo una herida o una carencia —un trauma—, pero, de manera inmediata, apareció la culpa. Eso hace que la culpa constituya la clave de lectura que lo explica. Junto con esa clave, contamos con una herramienta que puede resultar eficaz para salir del engaño que el propio círculo contiene y, liberados del engaño, salir también del sufrimiento adonde nos había conducido.

Por un lado, es preciso entender el fenómeno de la culpa en su origen y vivir un proceso de liberación de la misma. Más de lo que pueda parecer a simple vista, en el origen de nuestros disfuncionamientos y mecanismos desajustados, habita una creencia culposa, que alimenta, constantemente, de manera consciente o inconsciente, el círculo del sufrimiento. En este sentido, la culpa se presenta como clave de lectura y de transformación. Liberándonos de ella, no solo se hace manifiesta nuestra inocencia original, más allá de los vericuetos y laberintos transitados, sino que se hace posible soltar miedos, resentimientos y ataques —a nosotros mismos, a los otros, a la vida—, anclándonos en nuestra verdad profunda.

Por otro, los elementos claves del círculo del sufrimiento son, en lenguaje IFS, protectores —culpa, resentimiento y ataque— o exiliado —miedo—. Todos ellos tienen, generalmente inconscientes, un porqué y un para qué. Entenderlos y “dialogar” con ellos hará posible integrarlos y trascenderlos, saliendo de la constricción en que nos mantenían encerrados y abriéndonos a experimentar y vivir la espaciosidad —descansada, serena, gozosa, libre y amorosa— que somos.

Cinco Encuentros bimestrales
para hacernos conscientes del círculo del sufrimiento y ejercitarnos en liberarnos de él.

Modo de trabajo:
Se trata de una propuesta de trabajo -pausado y pautado- para avanzar con eficacia en el armado de nuestro puzle interno. Tanto en cada encuentro como a lo largo de cada mes, pondremos el acento en el trabajo personal, que es el que realmente hace posible la transformación.

Distribución del tiempo en cada encuentro:

  • Trabajo personal, pautado, para hacernos conscientes del círculo del sufrimiento que, aun inadvertidamente, podemos estar creando en nosotros y a nuestro alrededor.
  • Tiempo para, quien lo desee, compartir lo descubierto.
  • Charla-diálogo.
  • Presentación del trabajo de observación a realizar entre encuentro y encuentro.

INDICACIONES PRÁCTICAS

Lugar: Colegio Mayor Larraona, Av. Pío XII, 45. Pamplona.

Fechas: Septiembre: 19 – Noviembre: 14 – Enero: 16 – Marzo: 6 – Mayo: 22.

Horario: Acogida y recepción: A partir de las 9:00 hs. De 10:00 a 14:00 hs.; y de 16:00 a 18:00 hs.

Material: Para el encuentro, es necesario llevar cuaderno y bolígrafo.

Comida: El Colegio ofrece la posibilidad de comer el sábado, un menú del día (dos primeros y dos segundos a elegir y postre).

Coste: 30 € cada encuentro (se hace efectivo al empezar el encuentro).

Información: Enrique Martínez Lozano:
enriquemartinezlozano@gmail.com
Móvil: 666305570

Inscripciones: Se requiere rellenar y enviar este FORMULARIO.

MIEDO AL DOLOR

Comentario al evangelio del domingo 30 de agosto de 2026

Mt 16, 21-27

En aquel tiempo, empezó Jesús a explicar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los senadores, sumos sacerdotes y letrados y que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día. Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparle: “¡No lo permita Dios, Señor! Eso no puede pasarte”. Jesús se volvió y dijo a Pedro: “Quítate de mi vista, Satanás, que me haces tropezar; tú piensas como los hombres, no como Dios”. Entonces dijo a los discípulos: “El que quiera venirse conmigo que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Si uno quiere salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí, la encontrará. ¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero si malogra su vida? ¿O qué podrá dar para recobrarla? Porque el Hijo del Hombre vendrá entre sus ángeles, con la gloria de su Padre, y entonces pagará a cada uno según su conducta”.

MIEDO AL DOLOR

Dicen los entendidos que el cerebro humano está programado para protegernos del dolor. Y que, aunque no siempre lo consiga, eso explica en gran parte su modo de funcionar. En todo caso, lo cierto es que el dolor —y, como trasfondo, la muerte— es lo que más nos asusta. Ante su simple presencia, el cerebro dispara sus mecanismos de defensa. Basta nombrarlo —como en el caso del texto que leemos hoy—, para ponernos en guardia…, incluso desde nuestra mejor voluntad: “¡No lo permita Dios!”.

Si desde siempre el miedo al dolor ha acompañado al ser humano, me parece que, en nuestra sociedad, tal miedo se ha exacerbado. Quizás porque hemos podido tener una vida más fácil o llevadera, quizás por una sensibilidad más narcisista que en otras épocas, parece que toleramos mucho peor el dolor y la frustración. Nos cuesta convivir con nuestra vulnerabilidad, no digo ya aceptarla y abrazarla.

Y, sin embargo, no hay atajos. La evitación permanente del dolor a toda costa nos vuelve, paradójicamente, más indefensos ante él. Al tratar de ocultarlo, quedamos inermes. Si queremos reprimirlo, lo convertimos en sufrimiento.

Necesitamos perder el miedo al dolor y necesitamos, más todavía, reconciliarnos con nuestra vulnerabilidad, nuestra fragilidad y nuestras limitaciones. Porque solo abrazando nuestra verdad completa, es posible la paz.

LA INSOSLAYABLE PRIMERA PREGUNTA

Comentario al evangelio del domingo 23 de agosto de 2026

Mt 16, 13-20

En aquel tiempo llegó Jesús a la región de Cesarea de Filipo y preguntaba a sus discípulos: “¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre?”. Ellos contestaron: “Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas”. Él les preguntó. “Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?”. Simón Pedro tomó la palabra y dijo: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”. Jesús le respondió: “¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del Reino de los Cielos, lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo”. Y les mandó a los discípulos que no dijesen a nadie que él era el Mesías.

LA INSOSLAYABLE PRIMERA PREGUNTA

 Con frecuencia, la pregunta que hoy plantea Jesús se ha visto como algo anecdótico en la lectura del evangelio. Como si Jesús quisiera pasar un examen a los discípulos acerca de su propia persona: ¿ya os habéis dado cuenta de quién soy?

Para algunos creyentes observantes, el discípulo aventajado debería haber contestado con la respuesta típica del catecismo: “Tú eres la segunda persona de la Santísima Trinidad”. De ese modo, la fe verdadera habría quedado definida y ratificada.

Pero la pregunta de Jesús no parece que fuera por esos derroteros, propios de una teología muy elaborada a partir de categorías filosóficas griegas y muy posterior al Jesús histórico.

La pregunta que Jesús plantea es exactamente la misma a la que todo ser humano, antes o después, se ve obligado a enfrentarse. Y para la que, sea o no consciente, siempre tiene —en la práctica cotidiana— una respuesta. Yo, ¿qué soy realmente?

La mente suele quedarse en la apariencia, en aquello que ella puede apreciar: cuerpo, pensamientos, sentimientos, imagen, historia… La pregunta de las personas sabias apunta a una respuesta más profunda. Más allá de todo eso…, ¿qué soy realmente? Todas las tradiciones sapienciales han afirmado que el ser humano no se agota en su cuerpo, su mente y su psiquismo. Para descubrirlo, es preciso escuchar el propio Anhelo y acallar la mente para poder trascenderla. Solo el silencio de la mente revela nuestra verdad.