PAMPLONA / IRUÑA: ENCUENTROS BIMESTRALES, Curso 26/27

(A quienes deséeis inscribiros en este curso, os pido que lo hagáis cuanto antes, para empezar a organizarlo. En unos diez días, os enviaré un correo para que puedan inscribirse, como en cursos anteriores, quienes deseen comer el sábado 19 en el Colegio Mayor).

SALIR DEL CÍRCULO DEL SUFRIMIENTO

CULPA, RESENTIMIENTO, ATAQUE, MIEDO Y LIBERACIÓN.
LA CULPA COMO CLAVE DE LECTURA Y DE TRANSFORMACIÓN

Tras experiencias más o menos traumáticas, en forma de herida emocional o de carencia afectiva, el niño se instala fácilmente en la culpa y, asumiendo la creencia de que no es “como debería ser”, empieza -con frecuencia, sin ser consciente de ello- a percibirse a sí mismo como inadecuado.

Ante esa sensación agudamente dolorosa, el niño puede claudicar y hundirse o puede reprimirla, generando una imagen de aparente invulnerabilidad. Pero, en cualquier caso, sentirá en sí mismo y proyectará en los otros el dolor primero con todas las secuelas que lo acompañan: resentimiento, ataque y miedo. Se ha creado el círculo del sufrimiento.

Para entender este círculo y salir de él, además de hacernos bien conscientes del daño que nos provoca a nosotros mismos y a los demás, lo abordaremos desde dos perspectivas complementarias: la culpa, como clave de lectura, y el modelo sistémico IFS (“Sistemas de familia interna”), como herramienta práctica.

En el origen del círculo, hubo una herida o una carencia —un trauma—, pero, de manera inmediata, apareció la culpa. Eso hace que la culpa constituya la clave de lectura que lo explica. Junto con esa clave, contamos con una herramienta que puede resultar eficaz para salir del engaño que el propio círculo contiene y, liberados del engaño, salir también del sufrimiento adonde nos había conducido.

Por un lado, es preciso entender el fenómeno de la culpa en su origen y vivir un proceso de liberación de la misma. Más de lo que pueda parecer a simple vista, en el origen de nuestros disfuncionamientos y mecanismos desajustados, habita una creencia culposa, que alimenta, constantemente, de manera consciente o inconsciente, el círculo del sufrimiento. En este sentido, la culpa se presenta como clave de lectura y de transformación. Liberándonos de ella, no solo se hace manifiesta nuestra inocencia original, más allá de los vericuetos y laberintos transitados, sino que se hace posible soltar miedos, resentimientos y ataques —a nosotros mismos, a los otros, a la vida—, anclándonos en nuestra verdad profunda.

Por otro, los elementos claves del círculo del sufrimiento son, en lenguaje IFS, protectores —culpa, resentimiento y ataque— o exiliado —miedo—. Todos ellos tienen, generalmente inconscientes, un porqué y un para qué. Entenderlos y “dialogar” con ellos hará posible integrarlos y trascenderlos, saliendo de la constricción en que nos mantenían encerrados y abriéndonos a experimentar y vivir la espaciosidad —descansada, serena, gozosa, libre y amorosa— que somos.

Cinco Encuentros bimestrales
para hacernos conscientes del círculo del sufrimiento y ejercitarnos en liberarnos de él.

Modo de trabajo:
Se trata de una propuesta de trabajo -pausado y pautado- para avanzar con eficacia en el armado de nuestro puzle interno. Tanto en cada encuentro como a lo largo de cada mes, pondremos el acento en el trabajo personal, que es el que realmente hace posible la transformación.

Distribución del tiempo en cada encuentro:

  • Trabajo personal, pautado, para hacernos conscientes del círculo del sufrimiento que, aun inadvertidamente, podemos estar creando en nosotros y a nuestro alrededor.
  • Tiempo para, quien lo desee, compartir lo descubierto.
  • Charla-diálogo.
  • Presentación del trabajo de observación a realizar entre encuentro y encuentro.

INDICACIONES PRÁCTICAS

Lugar: Colegio Mayor Larraona, Av. Pío XII, 45. Pamplona.

Fechas: Septiembre: 19 – Noviembre: 14 – Enero: 16 – Marzo: 6 – Mayo: 22.

Horario: Acogida y recepción: A partir de las 9:00 hs. De 10:00 a 14:00 hs.; y de 16:00 a 18:00 hs.

Material: Para el encuentro, es necesario llevar cuaderno y bolígrafo.

Comida: El Colegio ofrece la posibilidad de comer el sábado, un menú del día (dos primeros y dos segundos a elegir y postre).

Coste: 30 € cada encuentro (se hace efectivo al empezar el encuentro).

Información: Enrique Martínez Lozano:
enriquemartinezlozano@gmail.com
Móvil: 666305570

Inscripciones: Se requiere rellenar y enviar este FORMULARIO.

MIEDO AL DOLOR

Comentario al evangelio del domingo 30 de agosto de 2026

Mt 16, 21-27

En aquel tiempo, empezó Jesús a explicar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los senadores, sumos sacerdotes y letrados y que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día. Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparle: “¡No lo permita Dios, Señor! Eso no puede pasarte”. Jesús se volvió y dijo a Pedro: “Quítate de mi vista, Satanás, que me haces tropezar; tú piensas como los hombres, no como Dios”. Entonces dijo a los discípulos: “El que quiera venirse conmigo que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Si uno quiere salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí, la encontrará. ¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero si malogra su vida? ¿O qué podrá dar para recobrarla? Porque el Hijo del Hombre vendrá entre sus ángeles, con la gloria de su Padre, y entonces pagará a cada uno según su conducta”.

MIEDO AL DOLOR

Dicen los entendidos que el cerebro humano está programado para protegernos del dolor. Y que, aunque no siempre lo consiga, eso explica en gran parte su modo de funcionar. En todo caso, lo cierto es que el dolor —y, como trasfondo, la muerte— es lo que más nos asusta. Ante su simple presencia, el cerebro dispara sus mecanismos de defensa. Basta nombrarlo —como en el caso del texto que leemos hoy—, para ponernos en guardia…, incluso desde nuestra mejor voluntad: “¡No lo permita Dios!”.

Si desde siempre el miedo al dolor ha acompañado al ser humano, me parece que, en nuestra sociedad, tal miedo se ha exacerbado. Quizás porque hemos podido tener una vida más fácil o llevadera, quizás por una sensibilidad más narcisista que en otras épocas, parece que toleramos mucho peor el dolor y la frustración. Nos cuesta convivir con nuestra vulnerabilidad, no digo ya aceptarla y abrazarla.

Y, sin embargo, no hay atajos. La evitación permanente del dolor a toda costa nos vuelve, paradójicamente, más indefensos ante él. Al tratar de ocultarlo, quedamos inermes. Si queremos reprimirlo, lo convertimos en sufrimiento.

Necesitamos perder el miedo al dolor y necesitamos, más todavía, reconciliarnos con nuestra vulnerabilidad, nuestra fragilidad y nuestras limitaciones. Porque solo abrazando nuestra verdad completa, es posible la paz.

LA INSOSLAYABLE PRIMERA PREGUNTA

Comentario al evangelio del domingo 23 de agosto de 2026

Mt 16, 13-20

En aquel tiempo llegó Jesús a la región de Cesarea de Filipo y preguntaba a sus discípulos: “¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre?”. Ellos contestaron: “Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas”. Él les preguntó. “Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?”. Simón Pedro tomó la palabra y dijo: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”. Jesús le respondió: “¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del Reino de los Cielos, lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo”. Y les mandó a los discípulos que no dijesen a nadie que él era el Mesías.

LA INSOSLAYABLE PRIMERA PREGUNTA

 Con frecuencia, la pregunta que hoy plantea Jesús se ha visto como algo anecdótico en la lectura del evangelio. Como si Jesús quisiera pasar un examen a los discípulos acerca de su propia persona: ¿ya os habéis dado cuenta de quién soy?

Para algunos creyentes observantes, el discípulo aventajado debería haber contestado con la respuesta típica del catecismo: “Tú eres la segunda persona de la Santísima Trinidad”. De ese modo, la fe verdadera habría quedado definida y ratificada.

Pero la pregunta de Jesús no parece que fuera por esos derroteros, propios de una teología muy elaborada a partir de categorías filosóficas griegas y muy posterior al Jesús histórico.

La pregunta que Jesús plantea es exactamente la misma a la que todo ser humano, antes o después, se ve obligado a enfrentarse. Y para la que, sea o no consciente, siempre tiene —en la práctica cotidiana— una respuesta. Yo, ¿qué soy realmente?

La mente suele quedarse en la apariencia, en aquello que ella puede apreciar: cuerpo, pensamientos, sentimientos, imagen, historia… La pregunta de las personas sabias apunta a una respuesta más profunda. Más allá de todo eso…, ¿qué soy realmente? Todas las tradiciones sapienciales han afirmado que el ser humano no se agota en su cuerpo, su mente y su psiquismo. Para descubrirlo, es preciso escuchar el propio Anhelo y acallar la mente para poder trascenderla. Solo el silencio de la mente revela nuestra verdad.

NO-DUALIDAD Y PSICOLOGÍA // Rupert Spira

Transcripción, traducción y formateo —generados por la IA— del video del mismo nombre, que aparece en el canal de Rupert Spira.

 Ver el video original.

¿Qué es la mente? El yo separado

Alumno: Cuando leí que el ego no es una entidad, sino una manifestación del deseo y la resistencia… eso fue tan útil. ¿Y la mente? Los pacientes me preguntan todo el tiempo: «¿Qué es la mente? ¿Qué es una mente?»

Rupert: La mente en un ser humano comprende las actividades de pensar y percibir. Y el ego, o la creencia de ser un yo separado, es un subconjunto de la mente.

Alumno: Vale.

Rupert: Entonces puedes tener una mente sin el ego. No puedes tener un ego sin la mente.

Alumno: Ajá.

Rupert: Entonces, el ego es solo una categoría particular de pensamiento y sentimiento basada en la creencia de que lo que somos esencialmente es algo temporal, finito y separado. Ese es el ego, o el yo separado ilusorio. La mente es algo más neutral. Son las actividades de pensar y percibir. Sabes, si el Buda estuviera aquí sentado a tu lado, percibiría la misma habitación que tú. Sus facultades de percepción, supongo, estaban intactas. Podía ver, oír, tocar, saborear y oler. Y supongo que también podía pensar y hablar, y así sus facultades de pensar y percibir estaban intactas, pero el sentido de separación no estaba presente.

Entonces, la mente, nuestras facultades, particularmente nuestras facultades de pensar y sentir, pueden ser utilizadas al servicio del yo separado, o esas facultades pueden ser utilizadas al servicio del amor y la comprensión. Entonces, cuando tenemos este reconocimiento de nuestra verdadera naturaleza, no perdemos de repente nuestra mente o nuestra facultad de pensar y percibir. Simplemente ahora se utiliza al servicio del amor y la comprensión. Mientras que antes se usaba al servicio de la ignorancia de nuestra verdadera naturaleza y los sentimientos que la acompañan.

No-dualidad y psicología

Alumno: ¿Añadirías algo si te imaginas a un paciente diciendo: «Fred, ¿qué es la mente? ¿Por qué siento que me estoy volviendo loco o por qué siento que mi mente se está volviendo loca?». ¿Añadirías algo a eso? Porque yo podría decir: «Bueno, tu mente en realidad es solo esto, es esta actividad de percibir y pensar», pero no creo que eso los reconforte. Creo que dirían: «No sé de qué estás hablando. Quiero decir, me siento deprimido, me siento…»

Rupert: Tienes razón. Tendrías que… simplemente decirles que su mente es una actividad de pensar y sentir que se ha salido de control, que está funcionando a mil por hora, eso no sería suficiente. Eso solo confirmaría su experiencia, confirmaría lo que ya saben. «Mi mente está fuera de control, es abrumadora». Lo que tendrías que intentar hacer de alguna manera en ese momento es darles un atisbo de su verdadera naturaleza.

Dónde encontrar alivio

Rupert: Ahora, cómo haces eso como psiquiatra o psicólogo, eso depende de la condición de la persona con la que estás hablando, porque lo que te da alivio de una mente que está fuera de control es esta prueba de que lo que soy… porque la razón por la que eso es tan abrumador e insoportable es porque la persona con la que estás, tu paciente, siente «Yo soy esta mente y esta mente es completamente caótica y oscura y yo soy eso». Así que te sientes fatal por eso. Pero si puedes ayudar a la persona a dar un paso atrás.

«Yo soy el espacio en el que aparece este movimiento caótico de la mente». Si puedes darles una sola prueba, una breve prueba de su verdadera naturaleza, el espacio en el que aparece su mente caótica, entonces eso les da alivio. Eso les muestra dónde encontrar alivio de su mente. Su mente es como una pintura de Jackson Pollock. Su verdadera naturaleza es como el lienzo. Y el lienzo es blanco. Acomoda lo que le pongas. Puede ser un paisaje de Turner o una pintura de Jackson Pollock. Pero es el mismo lienzo.

Tienes que darles esta prueba del espacio, la amplitud, la paz inherente de quienes realmente son. Ahora, nosotros hacemos eso aquí de una manera muy particular. Puedo hablar muy directamente contigo. Utilizo analogías, metáforas, razón y vías experienciales, y demás. Tú en tu trabajo quizás no puedas hablar tan directamente debido a las personas con las que tratas. Así que tendrás que adaptar lo que oyes aquí, a la gente. Tienes que intentar traducirlo de una manera que puedan entender. Todo lo que importa es que sea efectivo.

Terapia efectiva

Rupert: Tienes que encontrar un lenguaje. Tienes que encontrar una metodología. Y podría ser humor. Podrían ser juegos. Puede que no sea la razón. Puede que no sea hablar tan directamente como nosotros. Eso no importa. Lo que importa es que de alguna manera es como mover la aguja del plato de vinilo. Se quedaron atascados. Se quedaron atrapados en su mente. «Yo soy esta oscuridad. Yo soy este caos. Yo soy esta tristeza». Solo necesitas de alguna manera ayudarlos a saber «Soy el espacio en el que todo esto aparece. Y eso ya es libre». Ya es inherentemente libre de la tristeza, el caos, la locura, etc.

Así que tu trabajo como psiquiatra o psicólogo cuando tratas con tus pacientes es encontrar una manera efectiva de hacer eso de forma experiencial. Y la forma en que lo encuentren puede ser diferente a la tuya. Puedes venir aquí y escuchar esta enseñanza muy directamente, pero es posible que tengas que adaptarla a tus pacientes. Y ese es tu trabajo. Esa es tu habilidad, tu arte.

Alumno: Gracias.

LA PERSONA SABIA ES FLEXIBLE

Comentario al evangelio del domingo 16 de agosto de 2026

Mt 15, 21-28

En aquel tiempo, Jesús salió y se retiró al país de Tiro y Sidón. Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle: “Ten compasión de mí, Señor Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo”. Él no le respondió nada. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle: “Atiéndela, que viene detrás gritando”. Él les contestó: “Solo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel”. Ella los alcanzó y se postró ante él, y le pidió de rodillas: “Señor, socórreme”. Él le contestó: “No está bien echar a los perros el pan de los hijos”. Pero ella repuso: “Tienes razón, Señor; pero también los perros comen de las migajas que caen de la mesa de los amos”. Jesús le respondió: “Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas”. En aquel momento quedó curada la hija.

LA PERSONA SABIA ES FLEXIBLE

Hijo de su tiempo, parece ser que Jesús tenía claro que su misión debía ceñirse al territorio y a la gente de Israel. Y, sin embargo, en este texto —que probablemente no sea histórico, sino un añadido posterior que buscaba justificar la apertura de la comunidad a los gentiles—, se presenta como alguien capaz de soltar su creencia anterior, abriéndose a la novedad que descubre tras el diálogo con esta mujer extranjera. Esto, en lenguaje evangélico, se llama “conversión” (o “metanoia” = más allá de la mente = dar la vuelta a nuestro modo de ver).

Es probable que todos y todas hayamos pasado por etapas de rigidez, convencidos de que era eso lo que exigía la coherencia con nuestro propio punto de vista o nuestra propia creencia. Entre los humanos, la adhesión a lo que pensamos o creemos nos conduce fácilmente a la intolerancia.

La persona sabia, sin embargo, es flexible. Porque es humilde y porque ha trascendido el apego a las propias ideas y creencias, desde la “sabiduría del no saber”. La humildad y el desapego la convierten en una persona abierta y dócil a la vida, como cauce limpio que permite que la vida y la verdad fluyan a través de él.

Vivir apegados o aferrados a las propias ideas o creencias o a la propia perspectiva, no es sino una consecuencia de la necesidad infantil de tener razón, que denota una carencia de seguridad básica. La inseguridad no permite soltar, porque, sin asideros —aunque sean ficticios o ilusorios—, la persona teme venirse abajo. 

Soltar, dejarse mover, cambiar…, “convertirse”, solo es posible cuando la persona experimenta una seguridad de fondo que es fuente de confianza y le permite situarse ante lo que pueda ocurrir sin sentirse vitalmente amenazada