TALLER ONLINE EN SEMANA SANTA: 2, 3, 4 y 5 de abril

VIVIR SIN CULPA
Entender y trascender la culpa,
vivir la responsabilidad y recuperar la inocencia que somos

Organiza: Asociación “Espiritualidad Pamplona-Iruña”.

La culpa es una creencia errónea de efectos devastadores. De manera oculta e insidiosa, envenena la existencia y sumerge a la persona en un pozo de apatía y en una dinámica perversa en la que ve saboteados sus mejores propósitos y bloqueada su confianza. La culpa cercena de raíz la alegría de vivir.

Al conocer su génesis y sus efectos, podemos desenmascararla y liberarnos de ella, a la vez que reconocemos nuestra inocencia original y descansamos en la confianza.

Nos liberamos del erróneo sentimiento de culpa, entendiendo su origen y su desarrollo en la conciencia humana, descubriendo el lugar de la responsabilidad y haciéndonos conscientes de nuestra inafectada inocencia original.

En concreto, abordaremos 4 cuestiones:

1.   ¿Cómo nace la culpa?
2.   ¿Qué efectos produce?
3.   ¿Cómo pasar de la culpabilidad -infantil, errónea e insana- a la responsabilidad adulta y transformadora?
4.   ¿Cómo tratar con la culpa que, a pesar de todo, aparece?

El curso quiere ser un entrenamiento para liberarse de la culpa y vivir lo que somos.

INDICACIONES PRÁCTICAS

(Por favor, leedlas detenidamente y seguid las instrucciones que aparecen)

Fecha: 2, 3, 4 y 5 de abril.

Horario:
Día 2 (jueves): de 19:00 a 20:30 hs.
Días 3, 4 y 5 (viernes, sábado y domingo): de 10:00 a 14:00 hs.

Observaciones:

  • Utilizaremos la plataforma ZOOM.
  • Terminado el taller, las personas inscritas recibirán un enlace para poder ver todas las sesiones durante un año y, si desean, descargarlas.

Matrícula: 60 €. (Para Latinoamérica: 30 €).

Inscripciones:

  • Se requiere rellenar y enviar el siguiente formulario:

RELLENAR Y ENVIAR ESTE FORMULARIO

  • Solo después de enviado el FORMULARIO, se requiere hacer una transferencia bancaria (no Bizum) a este número de cuenta de Caja Rural de Navarra: ES68 3008 0218 87 4251702025, cuyo titular es «Espiritualidad Pamplona-Iruña».
  • En el “Concepto” de la transferencia, poned: “TALLER EN SEMANA SANTA”.
  • Por favor, no hacer la transferencia antes de haber enviado el formulario.
  • Recordamos:
    • Para hacer efectiva la matrícula, no utilicéis Bizum.
    • En la transferencia bancaria, indicad el Concepto: TALLER EN SEMANA SANTA.
    • No hacer la transferencia antes de haber enviado el formulario.

Contacto: Clara Iváñez:
claraeis@gmail.com
Móvil: 606.059.479.

Nota importante:
Acordaos de disponer, para el encuentro, de papel y boli para escribir.

CUANDO NOS LEEMOS EN CLAVE DE CARENCIA

Comentario al evangelio del domingo 22 febrero 2026

Mt 4, 1-11

En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar cuarenta días y cuarenta noches, al fin sintió hambre. El tentador se le acercó y le dijo: “Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes”. Pero él le contestó diciendo: “Está escrito: «No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios»”. Entonces el diablo lo lleva a la ciudad santa, lo pone en el alero del templo y le dice: “Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: «Encargará a los ángeles que cuiden de ti, y te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece en las piedras»”. Jesús le dijo: “También está escrito: «No tentarás al Señor tu Dios»”. Después, el diablo lo lleva a una montaña altísima y, mostrándole los reinos del mundo y su gloria, le dijo: “Todo esto te daré, si te postras y me adoras”. Entonces le dijo Jesús: “Vete, Satanás, porque está escrito: «Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto»”. Entonces lo dejó el diablo, y se acercaron los ángeles y le servían”.

CUANDO NOS LEEMOS EN CLAVE DE CARENCIA

El ser humano empieza su recorrido existencial como pura necesidad. Más incluso que a los otros mamíferos, al bebé humano le cuesta tiempo empezar a moverse por sí mismo. No es extraño, por tanto, que, al percibirnos tan necesitados, nos hagamos una imagen de nosotros mismos como seres carentes y que nos veamos impelidos a paliar la carencia aferrándonos a cualquier cosa -tener, poder, aparentar, hacer…-, que pueda otorgarnos una sensación -cierta o no- de seguridad.

Lo que ocurre es que, mientras nos leamos en esta clave, nos veremos atrapados, de manera inexorable, en un círculo vicioso hecho de voracidad y de insatisfacción. Queriendo atrapar todo, experimentaremos que el vacío no cesa. No solo eso; acabaremos reconociendo que nunca encontraremos nada que pueda saciarnos por completo.

Esto es así porque, en sí mismo, nuestro personaje -lo que llamamos “yo”- es vacío. Con lo cual, aun sin advertirlo, le resulta del todo imposible experimentar la plenitud. Y puede pasar su existencia persiguiendo objetos de todo tipo, mientras carga con la frustración de que siempre le falta algo. Al leernos en clave de carencia, nuestra mirada estará puesta de manera automática en todo lo que nos falta.

El error de base se halla en la propia clave de lectura, que nos ha encerrado en una media verdad. Es innegable que, en nuestra forma personal, somos seres necesitados. Sin embargo, esa forma no agota nuestra verdad ni constituye nuestra identidad. En la medida en que nos adentramos en el autoconocimiento, nos comprendemos como plenitud experimentándose en forma de carencia. Esa es nuestra paradoja. Al comprenderla, cambia todo. Y cambia por completo nuestra clave de lectura: en lo que somos, no nos falta nada.

LA RADICALIDAD SOLO PUEDE NACER DE LA COMPRENSIÓN

Comentario al evangelio del domingo 15 febrero 2026

Mt 5, 17-37

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “No creáis que he venido a abolir la ley o los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. Os aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley. El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres, será el menos importante en el Reino de los Cielos. Pero quien los cumpla y enseñe, será grande en el Reino de los Cielos. Os lo aseguro: si no sois mejores que los letrados y fariseos, no entraréis en el Reino de los Cielos. Habéis oído que se dijo a los antiguos: no matarás, y el que mate será procesado. Pero yo os digo: todo el que esté peleado con su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano «imbécil», tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama «renegado», merece la condena del fuego. Por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Con el que te pone pleito procura arreglarte enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último cuarto. Habéis oído el mandamiento «no cometerás adulterio». Pues yo os digo: el que mira a una mujer casada deseándola, ya ha sido adúltero con ella en su interior. Si tu ojo derecho te hace caer, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero al Abismo. Si tu mano derecha te hace caer, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero al Abismo. Está mandado: «El que se divorcie de su mujer, que le dé acta de repudio». Pues yo os digo: el que se divorcie de su mujer –excepto en caso de prostitución- la induce al adulterio, y el que se casa con la divorciada comete adulterio. Sabéis que se mandó a los antiguos: «No jurarás en falso» y «Cumplirás tus votos al Señor». Pues yo os digo que no juréis en absoluto: ni por el cielo, que es el trono de Dios, ni por la tierra, que es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del Gran Rey. Ni jures por su cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo pelo. A vosotros os basta decir sí o no. Lo que pasa de ahí viene del Maligno”.

LA RADICALIDAD SOLO PUEDE NACER DE LA COMPRENSIÓN

Como supo ver el poeta argentino Francisco Luis Bernárdez, “lo que el árbol tiene de florido, vive de lo que tiene sepultado”. Sabiduría es sinónimo de radicalidad, del mismo modo que lo es de profundidad. Porque la radicalidad no tiene que ver con posturas extremas, rígidas o sobreexigentes, como a veces parece entenderse ese término en el lenguaje coloquial. Es radical quien se vive desde las raíces y desde ahí nace su mirada, su sentimiento y su acción; dicho con otras palabras, es radical quien se comprende a sí mismo en profundidad.

Muchas veces nos dejamos estar en la mera superficie y, por tanto, en la apariencia de las cosas. No es extraño, en tal caso, que nuestra existencia esté marcada por una sensación de vacío o incluso de sinsentido. Desconectados de las raíces -de nuestro propio fondo- apenas podemos sobrevivir o malvivir en una cotidianeidad plana, a merced de lo que ocurre.

Puede que, en ese nivel de la apariencia, nos esforcemos por vivir de acuerdo a un determinado código o creencia, que hemos asumido como norma de convivencia o incluso como paradigma de comportamiento ético. Pero si no nace de la raíz -de la comprensión experiencial de lo que somos-, no pasará de ser un conjunto de normas vacías de vida.

Las personas sabias -como Jesús, en el texto que hoy comentamos- trascienden todo tipo de códigos e invitan a ir a la raíz, sabedoras de que, únicamente a partir de la comprensión de lo que somos, podrá fluir, en medio de cualquier circunstancia, la vida.